Crea tu Refugio
Te invito a crear un espacio físico especial para tus prácticas, un refugio para reconectar contigo misma.
No necesitas mucho: una habitación o simplemente un rincón dentro de ella. Coloca elementos que te transmitan sensación de hogar, seguridad y calma. Retira lo innecesario para que sea un lugar cómodo, agradable y acogedor. Ten siempre a mano una manta, cojines y tu esterilla de yoga. Lo más importante es que sea un espacio donde te sientas completamente a salvo.
Reflexiona también sobre cómo puedes minimizar distracciones para que estas prácticas puedan ser más profundas e inmersivas.
¿Qúe necesitas hoy?
Práctica de Orientación.
Malestar, estrés, ansiedad… ¿Desactivamos modo supervivencia?
Esta práctica es un ejercicio de conexión mente-cuerpo-entorno.
Al traer conciencia a los ojos, observar detalles, mover la cabeza lentamente y ser curiosas con lo que nos rodea, estamos enviando señales de seguridad a nuestro sistema nervioso a través de la neurocepción.
Además, sentir la superficie que nos sostiene nos trae consciencia corporal de dónde está nuestro cuerpo en el espacio y notar la respiración nos ancla en el momento presente.
Es una práctica simple y muy potente para esos momentos en los que necesitamos bajar de la cabeza. Hacer un mini-descanso para orientarnos dejando entrar al entorno en nuestro cuerpo, nos ayuda a cuidar nuestro sistema nervioso desactivando el estado simpático de supervivencia.
Cultivar la calma y la conexión
la semilla de la seguridad
La seguridad es un estado corporal y nuestros cuerpos tensionados crónicamente nos dicen que no se sienten seguros ni a salvo. Están a la defensiva, esperando cuándo les va a llegar el próximo obstáculo de la vida.
Con esta práctica, sembramos una semilla, que, si cuidamos, nos ayudará a reconocer este estado de seguridad en nuestro cuerpo y a ir fortaleciendo la regulación de nuestro sistema nervioso.
la semilla de la suavidad
la semilla de la autocompasión
Enraizamiento
Paseo sensorial
Al estilo de los baños de bosque, o shinrin-yoku en japonés, te invito a realizar una inmersión consciente en un entorno natural. Mientras das un paseo te iré guiando para que establezcas una conexión con la naturaleza a través de los sentidos.
En la práctica te invito a activar los sentidos: escuchar los sonidos, sentir las diferentes texturas, olfatear los diferentes aromas y observar lo que te rodea. Esta inmersión sensorial favorece un estado de mindfulness y conexión con el momento presente.
Algunos beneficios de esta experiencia en contacto con la naturaleza son la disminución de los niveles de cortisol, de la rumiación mental y el aumento en la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores asociados con el bienestar y la felicidad.
Además, centrarse en las sensaciones físicas de tu cuerpo y estimular tus sentidos para conectar con tu entorno ayuda a regular tu sistema nervioso al enviar datos no nociceptivos (de seguridad) a tu cerebro. Los datos no nociceptivos le dicen a tu cerebro que estás bien y a salvo en este momento.
Antes de disfrutar de esta práctica:
• Usa ropa y calzado adecuado y confortable.
• Camina a un ritmo lento (no es una ruta de senderismo).
• Explora con curiosidad.
Afianzarse en la Seguridad
Realizamos un inventario de recursos para anclarnos en un estado de seguridad, calma y conexión.
Te invito a realizar un inventario de recursos para saber cómo activar la rama parasimpática vagal ventral de tu sistema nervioso. Tener identificados estos recursos que te llevan a sentir segura y en calma te facilitará acceder a él cuando más lo necesites:
- puedes recurrir a esos recursos en momentos de estrés, ansiedad o incertidumbre.
- te recuerda que tienes recursos internos y externos que pueden apoyarte, dándote mayor confianza en ti misma.